Trabajo y salud. ¿Qué debe tener una buena silla de oficina?

Prácticamente, de un día para otro, empresas y trabajadores se han tenido que enfrentar el difícil reto del teletrabajo. A los iniciales problemas tecnológicos ha habido que sumar otros diferentes como la conciliación familiar o adecuar en nuestras casas un espacio acorde a nuestras necesidades. Muchos hemos tenido que hacer uso de las sillas y mesas de comedor o incluso instalarnos en la cocina, haciéndonos un pequeño hueco como hemos podido, para poder seguir la jornada laboral de la manera más normal posible.

Pasamos muchas horas sentados delante del ordenador, a menudo adoptando malas posturas o manteniendo la misma durante un largo tiempo. Teniendo en cuenta que la vuelta a la oficina se va a alargar más de lo que nos gustaría, y vamos a tener que seguir trabajando desde casa, es conveniente aparcar esas sillas que ahora utilizamos y darle solamente el uso para el que inicialmente están concebidas, y quizás, adquirir una buena silla de oficina que nos evite dolores de espalda, brazos o cervicales. Si es tu caso, debes tener en cuenta qué caracteriza una buena silla de oficina, y la palabra que lo hace es la ergonomía; Una silla ergonómica, es aquella que se adapta a la forma y cuerpo del trabajador pudiendo ser regulada en función de sus necesidades por lo que debe cumplir los siguientes requisitos:

• El asiento debe ser regulado en altura, para adecuar la altura del usuario con respecto a la mesa de trabajo. Las piernas deben tocar el suelo y mantener un ángulo recto. Igualmente es importante la regulación de la profundidad del asiento, así como presentar un borde redondeado que permita la circulación y no oprima las corvas. Por último, respecto al asiento, este debe tener una medida so suficientemente amplia que nos permita movernos cómoda y libremente.

• El respaldo debe ser reclinable en diferentes posiciones así como regulable en altura para una óptima posición lumbar. En este caso, un buen diseño ergonómico se adaptará a las curvas de la espalda o zona lumbar.

• Los reposabrazos hacen más cómoda una silla de oficina y ayudan a la espalda a acumular menos tensión. En este sentido, deben ser adaptables en altura y anchura y al igual que las piernas, permitir que los brazos adopten un ángulo recto.

• Un aspecto de gran importancia es el tapizado por su capacidad de transpiración o no. Con ello, se consigue un mayor confort evitando una excesiva sudoración que puede incomodarnos sobremanera.

• ¿Ruedas o no? Su presencia siempre facilitará nuestros movimientos, y su dureza, para evitar movimientos inesperados, deberá ir en consonancia con el tipo de suelo. En cualquier caso, lo verdaderamente importante es que la silla tenga cinco puntos de apoyo.

• Un aspecto que puede hacer de nuestra silla un infierno es la electricidad estática, por lo que los materiales de fabricación deben impedirlo.

Hoy en día, existen diversidad de modelos para todas las necesidades y todos los presupuestos, en cualquier caso, es aconsejable probarlos antes teniendo en cuenta todos estos consejos que harán, que estar sentado ocho horas, no suponga un riesgo para la salud.