Las gama de soluciones destinadas a los puestos de trabajos operativos van desde las mesas de trabajo autónomas, sencillas pero siempre con un gran respeto por la calidad, ergonomía y el diseño, hasta las soluciones modulares que permiten la creación de islas o núcleos de trabajo, separados por mamparas acopladas a la propia estructura de las mesas o por divisorias. Es en este tipo de instalaciones donde la modularidad alcanza altas cotas de importancia, tanto para la distribución de los espacios como para las necesidades de electrificación, iluminación y conectividad de cada puesto.

El siguiente escalón en cuanto a la tipología de las mesas operativas consiste en puestos de trabajo basados en estructuras compartidas, que permiten un alto volumen de ocupación en el espacio mínimo imprescindible para la comodidad y confort del trabajador. Se trata de mobiliario diseñado y fabricado pensando en el trabajo del día a día, donde se combinan materiales robustos con diseños de tendencia y una gran dosis de funcionalidad.

Hay que añadir a todas estas configuraciones de mesas y puestos de trabajo toda una gama de accesorios, equipamiento y complementos destinados a garantizar tanto la comodidad del usuario como la productividad y la sencillez en el uso diario y con la vista puesta en las futuras necesidades de ampliación. Desde cajoneras, armarios y archivadores hasta extensiones, mamparas y complementos de almacenaje y archivo que dotan a los puesto de trabajo de funcionalidad extra y necesaria en el desempeño de las labores cotidianas.

Cabe destacar que, aún primando la modularidad y la funcionalidad en el mobiliario operativo, no se deja de lado en ningún momento ni el diseño ni la calidad de acabados y de los materiales empleados en la fabricación de estos muebles, que, al fin y al cabo, representan el grueso de las necesidades operativas de la empresa a la hora de establecer los puestos de trabajo y que, en muchas ocasiones, son la imagen primera que se ofrece al visitante, ya sea cliente o proveedor.