La certificación WELL

Ya hemos hablado en alguna ocasión de los efectos que causa a nuestro estado físico y mental el entorno en el cual se desarrolla nuestra actividad, y de como esto influye en definitiva a nuestra productividad.

Realizar nuestro trabajo en un entorno en el cual nos sintamos cómodos, cuyo diseño y estética nos atraiga y que nos aporte soluciones a las necesidades diarias, es una pieza clave en las los nuevos espacios de trabajo que se crean en la actualidad.

Si bien el objetivo está claro, el problema viene a la hora de definir o establecer las necesidades, procesos o acciones a realizar para transformar nuestras instalaciones en un espacio que ofrezca lo necesario para sentirse cómodo y motivado y al cual acudir con la motivación necesaria para realizar nuestra actividad laboral diaria.

En el año 2014, después de 6 años de investigación y desarrollo, la compañía International WELL Building Institute propone un modelo de estándar que va aún mas allá de esa necesidad de un espacio agradable y cómodo, creando el que es hoy en día el primer estándar de certificación de edificios, espacios interiores y comunidades enfocado a la salud y al bienestar de las personas que los ocupan.

La certificación WELL, como se la conoce, se enfoca en siete aspectos fundamentales a la hora de construir o adecuar edificios o espacios, ya sean destinados a entornos laborales, residenciales e incluso públicos. Estos aspectos son:

  • Aire: Se establece una serie de requerimientos para que el aire esté libre al máximo de polución.
  • Agua: Igualmente se establecen los requerimientos para que la calidad del agua consumida sea la máxima posible.
  • Alimentación: Se propone el acceso a alimentos sanos y nutritivos y se establecen requerimientos para mejorar las costumbres alimenticias y mejorar la cultura de la alimentación equilibrada.
  • Luz: Propuestas para mejorar la iluminación de los espacios con el objetivo de minimizar la interrupción de los ciclos circadianos de nuestro cuerpo, tan dependientes de los ciclos de luz natural, mejorando así la productividad y reduciendo problemas visuales.
  • Fitness: Se establecen métodos para promover la actividad física en los espacios mediante la inclusión de oportunidades para que los usuarios puedan disponer de medios por los cuales realizar actividades físicas de relativa intensidad.
  • Confort: Requerimientos para establecer entornos libres de distracciones enfocados a obtener la máxima comodidad y fomentar la concentración del usuario en sus tareas cotidianas.
  • Mente: Optimización de la salud mental y cognitiva de los usuarios de los espacios a través del diseño, la tecnología y el desarrollo de tratamientos específicos para mejorar el estado mental.

Cada uno de estos puntos principales se dividen a su vez en varios, lo que da lugar a un total de 65 puntos que califican los espacios en tres niveles de certificación según el número de puntos logrados en todos ellos: plata, oro y platino.

Con tan solo 10 años de vida (4 tan sólo en caso del estándar en si), ya son más de 800 los edificios, espacios y comunidades que han logrado esta certificación, y las actividades del IWBI están presentes en 71 países con más de 5000 personas implicadas en la gestión de este estándar.

Por nuestra parte pensamos que toda iniciativa que se enfoque a mejorar la calidad de vida de los usuarios de oficinas o espacios de trabajo es de agradecer y desde aquí animamos a empresarios y negocios a mirar un poco más por el bienestar de su plantilla con el objetivo de mejorar tanto el entorno como la productividad de su fuerza de trabajo.

 

Fotografía de las oficinas de Symantec en Silicon Valley de la web de IWBI